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Durante los meses de calor intenso, el riesgo de sufrir deshidratación o un golpe de calor aumenta significativamente, sobre todo en personas mayores, niños y quienes practican actividad física al aire libre. Reconocer los signos de alarma y saber cómo prevenir y actuar ante estas situaciones puede marcar la diferencia.
¿Qué es la deshidratación?
La deshidratación se produce cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que ingiere, y no puede funcionar correctamente. Puede deberse al calor, al ejercicio, a fiebre, vómitos o diarrea.
En casos graves, puede provocar calambres, desmayos o incluso complicaciones serias si no se trata a tiempo.
El golpe de calor es una situación más grave. Ocurre cuando el cuerpo no puede enfriarse adecuadamente y la temperatura corporal sube por encima de los 40 °C. Puede ser potencialmente mortal y requiere atención médica inmediata.
El calor excesivo y la sudoración intensa provocan pérdida no solo de líquidos sino también de minerales esenciales como sodio, potasio y cloruro, lo que puede afectar la función muscular y el rendimiento físico. Esto es especialmente importante para deportistas, quienes deben reponer estos electrolitos para evitar calambres, fatiga y descompensaciones.
Para una hidratación óptima, se recomiendan bebidas con concentrados comerciales de electrolitos y carbohidratos (4-9 %), que favorecen una mejor absorción que solo el agua.
Considera tomar cada mañana un stick bucodispersable de Heliocare Fotoprotección Oral, que aporta vitaminas y minerales específicos para proteger la piel frente al daño solar durante la actividad física. Recuerda que esto complementa, pero no sustituye, el uso de protector solar tópico.
Para refrescarte, puedes usar agua termal, como la de Avène, que es muy agradable y calmante para la piel.


