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Helicobacter pylori es una bacteria gramnegativa que coloniza el revestimiento del estómago humano. Es una de las principales causas de úlceras pépticas y gastritis crónica. Esta bacteria sobrevive en el ambiente ácido del estómago gracias a su capacidad para producir ureasa, una enzima que neutraliza el ácido gástrico. La infección por H. pylori suele adquirirse durante la infancia y, si no se trata, puede persistir de por vida. Se transmite principalmente a través de la vía oral-fecal o por contacto directo con saliva, vómito o heces de personas infectadas. El tratamiento estándar incluye una combinación de antibióticos y medicamentos que reducen la producción de ácido en el estómago.
El uso de antibióticos no solo elimina la bacteria patógena, sino que también afecta la microbiota intestinal, incluyendo bacterias beneficiosas. Por ello, siempre que se tome un antibiótico, se recomienda acompañarlo con un probiótico. La falta de bacterias buenas puede generar un desequilibrio llamado disbiosis, lo que puede favorecer el desarrollo de todo tipo de enfermedades.
Para la infección por Helicobacter pylori, se recomienda un probiótico específico que ayude a restaurar el equilibrio de la microbiota y mejorar la eficacia del tratamiento.
El probiótico específico es el siguiente:

La infección por Helicobacter pylori está estrechamente relacionada con el desarrollo del cáncer de estómago. Estudios epidemiológicos recientes sugieren que el extracto de ajo, presente en suplementos como el Mycockyl, podría actuar como un agente preventivo de la gastritis inducida por H. pylori. Esto podría ayudar a reducir el riesgo de cáncer gástrico.
